Las sanciones ordenadas por Estados Unidos el 1 de mayo contra Cuba apuntan directamente a los altos cargos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR). De las 12 personas sancionadas, siete son militares, varios de ellos generales. El patrón revela una estrategia deliberada: Washington busca presionar a quienes ostentan el poder político y económico en la isla.
La concentración es notoria. Cuatro de las cinco entidades afectadas pertenecen al ejército cubano o están bajo comando de uniformados. Para expertos en política internacional, esta distribución no es fortuita.
Por qué Washington sanciona al ejército cubano
Las Fuerzas Armadas Revolucionarias trascienden su rol militar tradicional. Su influencia permea la política y la economía cubana, razón por la cual las sanciones se concentraron en sus máximas autoridades. El objetivo estadounidense es ejercer presión sobre quienes controlan los recursos estratégicos de la isla.
Impacto de las sanciones en Cuba
Estas medidas representan un giro en la política exterior estadounidense hacia Cuba. Las autoridades advierten que no serán las últimas. El efecto en la economía y estructura de poder cubana podría intensificarse en los próximos meses.
Para República Dominicana y el Caribe, estas tensiones entre Washington y La Habana mantienen la región atenta a posibles implicaciones geopolíticas y económicas.
