El debate interno del Partido de la Liberación Dominicana volvió a encenderse este mes luego de que Abel Martínez, excandidato presidencial de 2024, solicitara que su nombre fuera excluido de la consulta interna pautada para el 18 de octubre de 2026, alegando falta de garantías y violaciones a los plazos legales.
La decisión reactivó comparaciones con la crisis que en 2019 terminó con la salida de Leonel Fernández, un episodio que fracturó al partido, debilitó su estructura y provocó un desplome electoral que aún afecta al peledeísmo. Dirigentes y analistas coinciden en que la ausencia de Abel abre interrogantes sobre la convivencia de liderazgos fuertes dentro de una organización donde Danilo Medina continúa siendo el centro de poder.
La sombra de 2019 y el temor a una repetición
En octubre de 2019, Leonel Fernández abandonó el PLD tras denunciar irregularidades en las primarias. Su salida dividió al partido, provocó renuncias masivas y aceleró la pérdida del poder político.
La exclusión solicitada por Abel Martínez
El excandidato presidencial pidió formalmente no participar en la consulta interna. Argumentó que el proceso se organiza fuera de los plazos legales y sin garantías suficientes.
Un gesto que revela tensiones profundas
Aunque la dirección del PLD intenta presentar la ausencia de Abel como una decisión personal, su retiro del proceso genera dudas sobre la capacidad del partido para integrar liderazgos con autonomía. La dirigencia debe explicar qué hizo —o qué dejó de hacer— para evitar que las diferencias llegaran a este punto.



