El apoyo disperso a los presidenciables evidencia tensiones y rivalidades soterradas en la estructura local del partido oficialista.
Aunque en apariencia el Partido Revolucionario Moderno (PRM) mantiene la serenidad polĂtica tras el proceso electoral pasado, en la práctica su dirigencia en Santiago muestra señales evidentes de fragmentaciĂłn.
Las simpatĂas hacia distintos aspirantes a candidaturas presidenciales han comenzado a marcar lĂneas divisorias entre los principales lĂderes locales, evidenciando la falta de coordinaciĂłn interna y la lucha por espacios de poder.
La gobernadora provincial, Rosa Santos, se ha alineado con Wellington Arnaud, actual director del INAPA, quien ha confirmado sus aspiraciones presidenciales. Por su parte, el el director de Coraasan, AndrĂ©s Cueto, mantiene su cercanĂa con Guido GĂłmez Mazara, un dirigente que ha dado señales de querer competir por la candidatura, aunque aĂşn no lo ha oficializado.
El alcalde de Santiago, Ulises RodrĂguez, no ha definido pĂşblicamente a quiĂ©n apoyará, el exministro de Salud y senador, Daniel Rivera está abiertamente con la vicepresidenta Raquel Peña, mientras tanto, legisladores como la diputada Soraya Suárez respaldan abiertamente a Carolina MejĂa, quien tambiĂ©n es precandidata presidencial, Dilenia Santos está con Yayo Sanz Lovaton director de aduanas, y otros diputados muestran afinidad con David Collado, como Robinson DĂaz.
Este mosaico de apoyos ha generado una clara dispersiĂłn dentro del PRM santiaguero, donde cada grupo impulsa su propio liderazgo, sin una lĂnea unificada ni una estrategia colectiva.


