La provincia de Santiago cuenta con 18 diputados electos para representar a sus comunidades en el Congreso Nacional, pero la realidad cotidiana es que la mayorĂa mantiene un perfil bajo, casi clandestino, lejos de las calles, de las comunidades y, sobre todo, de las agendas reales de la provincia que dicen representar.
Salvo contadas excepciones, los legisladores —oficialistas y opositores— han optado por el silencio y la ausencia, dejando que los temas sociales, econĂłmicos y comunitarios sigan su curso sin su participaciĂłn visible.En lugar de jugar un rol activo, articulando propuestas, fiscalizando al Ejecutivo o acercándose a la ciudadanĂa, muchos diputados solo aparecen en escena cuando llega el presidente o cuando se acercan coyunturas polĂticas.
Ni el PLD ni la Fuerza del Pueblo han articulado discursos firmes desde Santiago para cuestionar, proponer o equilibrar el poder polĂtico local.
En pocas palabras, han dejado el terreno libre al oficialismo.ÂżDĂłnde están los diputados?Mientras comunidades reclaman seguridad, mejor infraestructura, más inversiĂłn en salud y educaciĂłn, los diputados brillan por su ausencia, no convocan vistas pĂşblicas, no encabezan iniciativas visibles, no ejercen presiĂłn polĂtica ni acompañan luchas comunitarias.


